'EL DEDO EN LA LLAGA' (L a V, 12hs)

Los empleados municipales "le torcieron la mano" al intendente de Sauce de Luna


(Portal 'Libertad Sauce de Luna' -textual-).

Los trabajadores le torcieron la mano al intendente: el acuerdo que llegó después de semanas de conflicto

Mientras distintos medios provinciales publicaron que ATE alcanzó un acuerdo con el Municipio de Sauce de Luna que incluye la entrega de indumentaria para el personal, el pago en efectivo del bono alimentario y un supuesto aumento salarial del 4%, la realidad presenta matices que no pueden pasarse por alto.

En primer lugar, el incremento anunciado como del 4% no constituye un aumento íntegro. En los hechos, solo el 2% representa un aumento salarial real, mientras que el otro 2% corresponde al blanqueo de sumas que hasta ahora se abonaban de manera no remunerativa. Es decir, no implica una mejora efectiva del salario en la magnitud que fue difundida.

También resulta llamativo el cambio de criterio respecto del bono alimentario. Durante meses se sostuvo que ese beneficio únicamente podía otorgarse en mercadería o vales para alimentos. Sin embargo, tras el conflicto y la presión de los trabajadores, ahora el dinero sí puede llegar directamente al bolsillo de los empleados, tal como muchos venían reclamando desde hace tiempo. Lo que hasta hace pocos días parecía imposible, hoy aparece como perfectamente viable.

Pero el aspecto más significativo del anuncio es otro. La entrega de indumentaria no surgió de una decisión espontánea del Ejecutivo municipal. Fue uno de los principales reclamos que, durante semanas, sostuvieron más de treinta trabajadores del área de Obras y Servicios Públicos, quienes llevaron adelante asambleas permanentes, retención de servicios y distintas medidas de fuerza para exigir condiciones laborales dignas.

Precisamente hoy estaba prevista en Paraná una audiencia de conciliación convocada por el secretario de Trabajo de la provincia, Mariano Camoirano, para intentar destrabar el conflicto. En ese contexto, los anuncios difundidos llegan cuando la presión ejercida por los propios trabajadores ya había logrado quebrar la negativa inicial del Ejecutivo a atender sus reclamos.

Presentar ahora estas medidas únicamente como el resultado de una negociación gremial omite un dato central: fueron los empleados municipales quienes sostuvieron el conflicto, enfrentaron semanas de incertidumbre y mantuvieron firme el reclamo hasta conseguir respuestas.

Sin las asambleas, la retención de servicios y la decisión colectiva de no abandonar sus demandas, difícilmente hoy se estaría hablando de indumentaria, del pago en efectivo del bono o de una recomposición salarial.

Los trabajadores fueron quienes lograron modificar una postura que, durante semanas, se mantuvo inflexible. En ese sentido, los anuncios conocidos hoy no pueden desvincularse del conflicto que ellos protagonizaron ni del desgaste que significó sostener esa lucha.

Más allá de los comunicados oficiales y de la difusión que puedan tener determinados acuerdos, los hechos muestran que el principal factor que permitió destrabar el conflicto fue la organización y la perseverancia de los trabajadores municipales. Ese proceso merece ser reconocido y no quedar invisibilizado por relatos que dejan de lado a quienes impulsaron los cambios desde el primer día.

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