'EL DEDO EN LA LLAGA' (L a V, 12hs)

"Argentina tiene los impuestos municipales más caros del mundo"

Entrevistado en Radio Rivadavia, Matías Olivero Vila, de profesión abogado, consideró que "la mejor forma de bajar las tasas es mandando al frente a los municipios en los tickets".

En su exposición radial, el abogado plantea el problema de los aumentos "descontrolados" y "excesivos" de los impuestos municipales en Argentina, atribuyéndolos principalmente a la "voracidad fiscal". Afirma que Argentina tiene algunos de los impuestos y tasas más altos a nivel mundial, citando un informe de la UIA que encontró que los impuestos de Argentina son los más gravosos en seis de siete categorías clave entre 30 países, incluidos los impuestos municipales. La cuestión central destacada es que Argentina, a diferencia de la mayoría de los países, basa estos impuestos municipales en el ingreso total (ingreso bruto) en lugar del costo del servicio prestado, una práctica compartida sólo por unos pocos países como Brasil e Italia, pero en mucho menor grado. Esto lleva a que Argentina tenga los impuestos municipales más altos del mundo. El contexto más amplio explica además que este método de cálculo de impuestos es conceptualmente defectuoso, ya que las tarifas deberían estar directamente vinculadas al costo del servicio específico recibido.

Asimismo, se describe un estudio que analizó cómo los países aplican tasas municipales. Se descubrió que Argentina, junto con Brasil e Italia (aunque Argentina muy por encima), es de los pocos países que calculan estas tasas sobre la base de los ingresos totales (ingresos brutos), lo que resulta en tener las tasas municipales más elevadas del mundo. En contraste, la mayoría de los países las calculan en función de los costos del servicio recibido, no de los ingresos del vendedor. Para ilustrar el impacto y la naturaleza de esta práctica, se introduce un ejemplo doméstico de un gasista, donde se cuestiona la idea de pagar por un servicio basado en los ingresos anuales del cliente en lugar de las horas trabajadas o el servicio prestado. Esto subraya la crítica a la "voracidad fiscal" y la base conceptual errónea de las tasas municipales en Argentina.

Al respecto se explica la diferencia conceptual entre un "impuesto" y una "tasa", utilizando un ejemplo hipotético de un gasista que cobra sus honorarios en función de los ingresos anuales del cliente, lo cual se considera incorrecto.

* Un impuesto es un pago que se hace sin una contraprestación específica (como seguridad, educación o salud).

* Una tasa debe corresponder a un servicio individualizado, específico y visible, y su cálculo debe basarse en los costos de ese servicio recibido.

Matías Olivero Vila criticó que las municipalidades, al igual que el ejemplo del gasista, cobran "tasas" (como las de seguridad, higiene o medio ambiente) calculando en los ingresos o la facturación de las empresas, en lugar de calcularlas según el costo real de los inspectores o el servicio específico prestado, lo cual considera "mal conceptualmente".

Explicó en cuanto a la "segunda causa" del problema con las tasas municipales: es un "garrafal e error innecesario" de la Corte Suprema en el caso "estación de servicio con Municipalidad de Quilmes" en 2021.

Según Matías Olivero Vila, la Corte Suprema tuvo una oportunidad clara ("arco sin arquero, penal sin arquero") para definir correctamente el concepto de "tasa" (que, como se explicó previamente, debe basarse en el costo del servicio recibido y no en los ingresos del contribuyente, como en el ejemplo del gasista que cobra según los ingresos anuales del cliente). Sin embargo, la Corte validó la práctica incorrecta de cobrar tasas sobre los ingresos totales, cediendo a la presión de los intendentes que buscaban seguir financiando el "gasto público descontrolado y desmedido" de las municipalidades.

Consultado si los ciudadanos pueden esperar buenas noticias en el futuro respecto a la reducción de impuestos a nivel provincial, municipal y nacional, o si la situación de "abuso" fiscal continuará. La respuesta inicial fue que el abuso persistirá y que, aunque se han presentado proyectos de ley, aún no hay un "consenso fiscal" que implica un acuerdo entre la nación y las provincias para reducir impuestos de manera conjunta.

Ante esta situación, Matías Olivero Vila propone una acción: "visibilizar voluntariamente estas tasas en los tickets de consumo" (hacer visibles voluntariamente estas tasas en los recibos de compra). Se menciona la existencia de la "ley de transparencia fiscal al consumidor", que busca la visibilización obligatoria de estas tasas. El objetivo de esta visibilización, ya sea obligatoria o voluntaria, es que los ciudadanos puedan ver el impacto de las tasas municipales en sus compras, lo que, según el contexto, es la mejor manera de frenar el aumento desmedido de estas tasas por parte de los intendentes, que son un tema central de la discusión.

Aunque no haya una norma que obligue, es posible visibilizar voluntariamente las tasas municipales en los tickets de consumo. Se argumenta que esta transparencia es la mejor forma de frenar el "dislate" del aumento desmedido de tasas por parte de los intendentes, quienes actúan con "voracidad fiscal".

Se usa el ejemplo de Pilar, donde si la tasa de seguridad e higiene del 4,5% y una tasa ambiental fija hubieran sido visibles, no se habría podido aumentar un 2% más la tasa ambiental. La idea es que al hacer estas tasas visibles, los ciudadanos podrán reclamar a sus intendentes y hacerlos responsables, incluso en las elecciones, por los aumentos y la carga fiscal. Esto se presenta como una alternativa mientras no se logre un consenso fiscal o la adhesión provincial a la ley de transparencia fiscal para la visibilización obligatoria.

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