DISPARATE MAYÚSCULO. El Presidente Fernández asevera que la gente autoconstruye la inflación

Para Fernández, “la inflación es auto-construida, está en la cabeza de la gente”. En medio de la suba de precios y la inflación de este mes que rozaría 6%, el Presidente sostuvo que “la gente lee en el diario que va a subir el combustible y aumenta por las dudas”.

Con una inflación anual que en 2022 llegó al 94,8%, el presidente Alberto Fernández sostuvo que “gran parte” de la suba de precios “es autoconstruida, está en la cabeza de la gente”.

AUDIO. "La gente va al supermercado y los precios están, no es un invento"

En un reportaje concedido a un medio brasileño, Fernández señaló: “Gran parte de la inflación es una que los economistas llaman ‘inflación autoconstruida’, que es la inflación que está en la cabeza de la gente”, enfatizó. Y sostuvo que “la gente lee en el diario que va a subir el combustible entonces empiezan a aumentar por las dudas”.

Estas no son las primeras declaraciones del presidente sobre la naturaleza de la inflación de acuerdo a sus pensamientos. Sucede que la marcha de los precios no se detiene y la inflación de este mes, según consultoras privadas, podría llegar a 6% impulsada por los alimentos.

En el reportaje, volvió a sus clásicas críticas a Macri: “Cuando Macri decía que la inflación se resuelve en un minuto, ¿a qué costo? Porque al costo de devaluar el 40% como hizo, el resultado es mandar a la marginación y a la pobreza a millones de personas”, sentenció Fernández.

De paso, el Presidente volvió a remarcar “los errores del pasado” en referencia al gobierno de Mauricio Macri y enfatizó que su “única preocupación” es que la derecha “no vuelva a gobernar”.

“Mi única preocupación es que en la Argentina no vuelvan a gobernar los que la destruyeron. Debo garantizar que en la Argentina nunca más la derecha vuelva a hacerse cargo del poder, gane yo o gane quien sea”, afirmó.

En la entrevista con el medio brasileño, Alberto Fernández afirmó que el Mercosur “entró en crisis por culpa de Donald Trump” y que junto a Mauricio Macri y Jair Bolsonaro hicieron lo posible para que el “Parlasur” “no funcione”.

Alberto Fernández también sostuvo que “la fascinación por el dólar es muy dañina” para el país, al tiempo que remarcó que “la convertibilidad paró un proceso inflacionario, pero cuando eso se convirtió en un plan económico fue muy dañino”.

Para Fernando Marull, economista de FMyA, las declaraciones de Alberto Fernández sobre la inflación autoconstruida, tienen que ver con que es abogado y no conoce los conceptos económicos. Me imagino que lo que debe haber querido decir es que la expectativa de inflación futura impacta mucho en la inflación presente. De todos modos, no hay mucho razonamiento en la explicación de una inflación autogenerada”.

En su visión, “es responsabilidad del gobierno, en este caso de Alberto Fernández, de dar un orden fiscal, un orden cambiario y un orden monetario acorde a desanclar las expectativas de inflación”.

Aldo Abram de la Fundación Libertad y Progeso, soltó: “Decir que la gente lee en el diario que va a subir el combustible, entonces empiezan a aumentar por las dudas es como decir que no van a emitir el billete de $10.000 para que no se den cuenta de que las cosas suben de precio”.

Para María Castiglione, de C&T consultores, “la inflación no es una sensación, es un hecho. Se viene acelerando año a año. La teoría económica ya tiene resuelto este tema, tiene que ver con la pérdida de poder de compra de la moneda, hay un exceso de ofertas de pesos respecto de la demanda, técnicamente. En la Argentina, se viene emitiendo a un ritmo acelerado pesos para financiar el déficit fiscal. Para bajar la inflación hay que tomar medidas correctas y generar la confianza de que se van a lograr cumplir con las medidas que se adopten. Acá hay un problema de base grave, el hacer creer que la culpa es de las expectativas, pero las expectativas se generan con un mal proceso económico”.

DISPARATES 

(Declaraciones de funcionarios de Gobierno sobre la inflación)

Vamos a librar la guerra contra la inflación contra los diablos que hacen subir los precios”. Alberto Fernández

Después seguimos trabajando con la inflación, pero primero que gane Argentina el Mundial”. Kelly Olmos, ministra de Trabajo

Entramos en un proceso de descenso de la inflación, lo notamos todos los que vamos al supermercado”. Gabriela Cerruti, vocera presidencial






Ricardo Espinosa: "La gente va al supermercado y los precios están, no es un invento"

    El presidente de la Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina conversó con Nelson Castro y equipo en Crónica de una tarde anunciada sobre los dichos de Alberto Fernández sobre la inflación: "Es una forma de justificar que se ha perdido la guerra contra la inflación". AUDIO. "La gente va al supermercado y los precios están, no es un invento" 

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    Un mandato que podría terminar por arriba del 600%. El 2022 cerró en 94,8% y casi duplicó al 2021. Este año se acercará nuevamente al 100%.

    Para el presidente Alberto Fernández, la inflación “autoconstruida” es la gran responsable de la suba de precios. Con un registro de 94,8% en 2022 el índice de precios al consumidor prácticamente duplicó el 50,9% de 2021 y marcó el registro más alto desde 1991. Pese a que le faltan 11 meses de mandato, Alberto Fernández puede estar seguro de que es el presidente que más inflación acumula en su gestión desde la hiper de Raúl Alfonsín. En sus tres primeros años sumó 300%,


    Si las dichos del presidente son certeros habría que concluir que los argentinos tienden a autoconstruir más inflación cuando él gobierna que cuando lo hacían sus predecesores. Mauricio Macri cerró su ciclo de cuatro años con 295%.


    Las recetas del oficialismo para que la gente deje de autoconstruir inflación son escasas. Empezaron en 2007 con el dibujo de las estadística del INDEC y desde entonces fueron sumando capas de controles de precios, amenazas de multas por desabastecimiento y cierre de importaciones que no hacen más que limitar la oferta mientras que desde la maquinita del Banco Central no paran de salir pesos para expandir la demanda.


    Pocos cambios hubo desde que en marzo del año pasado el presidente anticipó que el gobierno le declararía la guerra a los precios. El año había arrancado con un pronóstico de inflación del 55% y desde el riñón presidencial salieron a festejar que el registro del 2022 no hubiera llegado a las tres cifras.


    También es poco lo que ha cambiado de cara a este año. Tras el 4,9% de noviembre y el 5,1% de diciembre, la inflación de enero vuelve a acercarse al 6%. Y mantiene en el aire la promesa del ministro Sergio Massa acerca de que el IPC empezará con 3% a partir de abril.


    A contramano de los privados, que anticipan un alza de precios en torno al 100% para este año, el Gobierno sostiene su pronóstico del 60% y pretende encarrilar a los gremios en acuerdos paritarios alineados con ese porcentaje.


    Si se cumple la promesa del 60% de suba de precios para el 2023, la presidencia de Alberto Fernández cerrará con un inflación del 540%. Si en cambio se confirman los pronósticos privados y este año otra vez roza el 100%, el acumulado de la dupla FernándezFernández será del 600%.


    Desde el kirchnerismo siguen levantando la bandera enarbolada por el ex ministro Martín Guzmán que aseguraba que la inflación es un fenómeno multicausal. En cambio, los analistas privados ponen en el centro de la cuestión el salto en la emisión monetaria y el gasto público, a lo que se suma la inercia de una país que trae inflación de dos dígitos desde 2006 y donde los saltos del dólar invariablemente pegan en las góndolas.


    El ministro Sergio Massa, atento a que la suerte electoral del Frente de Todos -y quizá la suya propia- depende de que los precios desaceleren viró hacia un discurso más alineado con la visión del mercado.


    Hace diez días sostuvo en un acto en Entre Ríos que “la inflación es la fiebre de una economía enferma” y subrayó que para enfrentarla “se requiere orden fiscal, disciplina, ponerse objetivos y no cambiarlos ante una adversidad”.


    El 2022 cerró con un déficit público del 2,4% del PBI, lo que marcó un sobrecumplimiento del compromiso asumido del 2,5% con el Fondo Monetario. Para este año, la meta pactada es más ambiciosa: reducir el rojo fiscal a 1,9% del PBI, en medio de una economía que pasará de crecer el 5,5% el año pasado a cerca del 1% este año. Y con la presión adicional del año electoral que hace que los políticos se muestren más permeables a relajar las cuentas que a seguir aplicando un ajuste. Poco margen para que los precios bajen y la autoconstrucción se frene.