3/11/08. La semana pasada un policía de la Departamental Federal me confió que un ex jefe lo había presionado para que revelara quién fue el colega que me aportó datos sobre un funcionario de la plana mayor de la por entonces conducción local que fue denunciado por un ganadero de la zona por haberlo obligado a firmar un documento en el que cedía campos de su propiedad. El abogado con cargo de comisario -actualmente retirado de la fuerza- estaba sospechado de irregularidades en ejercicio de sus funciones haciendo valer la autoridad que le concedía la representación como integrante de la fuerza de seguridad.
El ex jefe de la Departamental Federal de Policía, buscó en la casa a su subordinado, y lo invitó a «dar un paseo».
Durante el diálogo, intentó convencerlo que identificara al 'informante'. La negativa del suboficial derivó en que se lo apartara de su tarea en el área en la que se desenvolvía.
El 'antecedente' no es una novedad sobre el modo en el que operan las autoridades policiales y judiciales. Como dice el refrán: «Al que le quepa el sayo, que se lo ponga». Habrá excepciones.
Lo concreto es que la 'anécdota' tiene vigencia con lo ocurrido el pasado fin de semana en el ámbito de la justicia y policía local.
Los uniformados de la Brigada de Abigeato, en forma conjunta con el personal de la comisaría de Sauce de Luna, actuaron con celeridad ante la denuncia de un veterinario sobre un carneador clandestino, el que al ser identificado, resultó un funcionario político de Paraná, quien hizo prevalecer sus influencias para lograr la libertad en el transcurso de la misma jornada en que fue trasladado a dependencias policiales de la ciudad de Federal para prestar declaración por el delito de abigeato en que había incurrido.
Por aquellos días en que trascendió el caso del abogado policía que obligó a un ganadero a firmar la cesión de unas hectáreas, los subordinados de la Jefatura Departamental de Policía de Federal, repetían: «Sabés lo que da bronca: que los jefes se van y nosotros quedamos...».
Por sobrados motivos, «la policía» y «la justicia» -a qué obedece el caso de la Dra Laura Almada Ferri?- son miradas con «recelo» por el conjunto de la sociedad.