27/7/09 Una pareja ingresó al local del negocio que funciona bajo la razón social ‘Luxogar’ y se apropió de un exhibidor de joyas.
La sustracción de la vitrina con pulseras, anillos y cadenas, de oro y plata, se produjo en la tarde del viernes 24, «entre las 17:30 y las 18», reveló la policía local de acuerdo a la denuncia que formularon los dueños de la mueblería ubicada en calle Belgrano -entre las calles Dónovan y Mitre-
De acuerdo al testimonio de la familia Villalba -propietaria de ‘Luxogar’-, una pareja ingresó al local «portando una caja de grandes dimensiones por lo que se les pidió que la dejaran junto al mostrador». Al ser atendidos, la mujer pidió ver unos muebles, por lo que se los mostraron al fondo del salón de ventas. Mientras la pareja del hombre era atendida por Noemí, el individuo introdujo el exhibidor con alhajas en la caja que habían traído especialmente para trasladar el botín. Prácticamente en el mismo momento en que se producía la maniobra delictiva, también entraron al negocio que comercializa electrodomésticos -entre otras mercaderías-, una mujer y un hombre, el que consultó -a Fabián- por un control remoto.
Minutos después, la madre de Noemí y Fabián preguntó si alguno de ellos había cambiado de lugar el exhibidor con alhajas. Al responder que ninguno había trasladado la vitrina, se generó el desconcierto, a la vez que comenzaron las hipótesis sobre lo que había sucedido, arribando a la conclusión que la pareja que se desplazaba con «la caja grande, sería la que se llevó el exhibidor».
De inmediato, avisaron a la policía, que implementó operativos para ubicar a los ladrones -no habiéndose obtenido resultados hasta el momento-.
La esposa de Alberto Villalba comentó al programa ‘Estudio 100’ (FM 100 Federal) que los delincuentes establecieron comunicación telefónica mediante un celular desde el interior del local comercial, minutos antes de retirarse, por lo que se supone que se contactaron con otro cómplice que se acercó en automóvil hasta el negocio para trasladarlos con la mercadería robada.
La circunstancia fue observada por un testigo ocasional, que con el transcurrir de las horas, aportó datos sobre el desenvolvimiento de la pareja de ladrones.