7/2/2010 Julián Páez (El Diario de Paraná). Primero fueron tres, luego cuatro y, finalmente siete mil la cantidad de personas congregadas en el anfiteatro en la noche más esperada por los federalenses: la luna inaugural del sábado, cargada de condiciones meteorológicas positivas.
Luego de una lluvia que se extendió hasta casi las 17, el agua comenzó a escurrir en las calles, como una rendición del mal tiempo ante el perseverante público del festival. Las bailantas comenzaron aproximadamente una hora después que la lluvia mermó sin importar el estado del suelo ni de los caminos. Asimismo, el barro de los alrededores del predio Francisco Ramírez tampoco detuvo al público del festival, geográficamente variado.
Aproximadamente a las 21.15 comenzó la segunda luna festivalera, con una deslumbrante exhibición de fuegos artificiales de diferentes colores y variedades. Para este año, el sonido, a cargo de Luis Zerbonia, eligió una puesta en escena criteriosa tanto de las luces como de los sonidos: los primeros compases de El Tren Expreso, de Raúl Barboza, se sumaron a los de El Toro, de Cambá Castillo, obteniendo una amplia aprobación del público, que respondió con aplausos. El magnífico combinar de colores se mantuvo con la misma intensidad durante todo el espectáculo con un despliegue de gran profesionalismo.
A la bendición del espectáculo a cargo de Marcelino Moya, el cura payador, le siguieron las palabras de inauguración a cargo del intendente Luchessi, sobre las adversidades climáticas, el fenómeno de Federal y su significado.
El primer artista en abrir la cartelera fue el bandoneonista Tilo Trevisán, quien ya es un artista histórico, reconocido en distintos escenarios chamameceros, tanto por un variado repertorio como por una ejecución impecable del instrumento. Le siguieron Las Hermanas Vera, que guardan una trayectoria de 42 años. En su retorno a Federal entregaron al público una serie de temas románticos, junto a otros clásicos del cancionero como Camino del arenal, el infaltable Cachapecero y A Curuzú Cuatiá.
Los encargados de avivar el entusiasmo en la pista de baile Tarragó Ros fueron Oscar Burgardt, Cachito González y los nuevos reyes, Juan Chazarreta y su conjunto y Los chamameceros de Federal. Desde diferentes estilos musicales aportaron la fortaleza necesaria para hacer saltar a la gente de sus plateas.
Apostando al humor como actividad principal de su carrera artística, retornó a Federal luego de muchos años Coco Díaz, esta vez en compañía de su hijo Juan —integrante del conjunto Los Díaz pasan volando— y una serie de músicos profesionales. Pará que te via’ contar, El mimoso, Fue en un partido de truco y Les presento a mi familia fueron las mejores canciones recibidas por el público federalense.
Otros dos conjuntos que generaron gran aceptación fueron Amandayé (lo que dice la lluvia) y Alma de Montiel. El primero busca a través de la técnica vocal nuevos estilos interpretativos en una superación musical permanente. Bañado Norte fue, sin duda, uno de los temas más aplaudidos y, quizá, por eso fue repetido para este año, al igual que en la edición anterior.
Alma de Montiel, fiel al legado del cuarteto Santa Ana, combinó el repertorio de su disco, Destino de vuelo, presentado en Paraná, con temas clásicos de la escuela montielera.
Finalmente, Los de Imgauaré se presentó en Federal con dos cambios fundamentales en su nueva formación: el alejamiento del bandoneonista Bruno Mendoza y la incorporación del tenor Sergio Casco que, junto con Nicolás y Julio Cáceres conformaron un trío de voces armonioso y claramente definido. Mediante distintos juegos de voces emocionaron al público con los dos temas clásicos de la autoría de Julián Zini: Avío del alma y Compadre qué tiene el vino.