3/5/2010 (El Diario de Paraná). “Ya casi lo tengo vendido, así que me voy a dejar lo que gasté y lo otro se lo voy a dar a la esposa de Rubén porque ellos necesitan”, dice Paola Boxler, la chica de Crespo —actualmente radicada en Oro Verde— que fue noticia el 25 de noviembre cuando se ganó un 0 kilómetro en el programa Justo a Tiempo de Julián Weich y acto seguido anunció que el premio sería canjeado por dinero y donado íntegramente a su amigo Rubén, víctima de un accidente en moto.
Ella había enviado cuatro mensajes al exitoso programa de TV y mientras lo hacía —confió— “miré una imagen de Jesús que tengo en mi comedor y dije que si lo sacaba se lo iba a dar a mi amigo”.
Rubén se accidentó en Avenida Almafuerte de Paraná y hace un año y medio está internado. En principio la urgencia era conseguir recursos para una protesis craneana, pero finalmente la obra social cubrió ese gasto. “Él sigue en tratamiento, necesita de todo, una silla de ruedas, más rehabilitación. Hace una semana empezó a hablar porque le sacaron la traqueotomía. Y sigue en rehabilitación, pero no sé qué pasará”, confiesa Paola.
DEMORA. Un mes después de haber ganado el premio en el programa de Weich, Paola Boxler le comentaba a El Diario la peregrinación que precisó realizar para dar con la empresa que manejaba el juego de Justo a Tiempo. Decenas de llamados, viajes a Buenos Aires, reclamos ante Lotería Nacional, fueron necesarios para finalmente acceder al auto prometido.
“Hace dos meses me llamaron por última vez y me dieron todos los papeles para sacar el auto a la calle, pero yo lo tenía que patentar en Entre Ríos, así que me volví sin el auto y después que hice la patente, el seguro y todas las cosas en la provincia, lo fui a buscar el jueves. Y ahora lo tengo en Crespo”, resume y confiesa que “me lo quiero sacar de encima porque no tengo dónde guardarlo”.
AMIGOS. Paola tiene 26 años, es hija del intendente de Conscripto Bernardi, José Rubén Boxler, está casada, tiene un hijo de 6 años y un embarazo de algo más de 8 meses. Martiana, así se llamará la bebé que tiene una cita con el mundo justamente el 25 de mayo.
Unos 44 mil pesos cuesta un Suzuky Fun, el auto que a Paola le urge vender para asistir a Rubén. La cifra bien podría haber sido de utilidad para invertir en el emprendimiento que ella tiene junto a su marido y otros dos matrimonios en la distribución de pollos al por mayor. Ella, sin embargo, eligió seguir a pie juntillas ese canje íntimo que hizo con la fe: un golpe de suerte, por una acción concreta en favor de un amigo en problemas.
“Él está conciente, nos reconoce, pero no mueve ni las piernas ni las manos. No sé si se dará cuenta, él se acuerda de las cosas de antes del accidente, lo que vino después a veces se confunde, o no se acuerda quién vino a visitarlo el día anterior”, revela Paola y dice que otro drama “es que no tienen ingresos, lo único que lo ampara es la obra social, hace un año que no cobran un sueldo, así que no tienen nada, por ahí hacemos rifas para los medicamentos que necesita”.