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Un chico de 11 años ganó el Pre-Federal

 

09/02/09 Enzo Galván, un joven acordeonista, se quedó el viernes con el certamen Nuevos Valores 2009 que el festival pone en marcha cada año en varias regiones de país. Asimismo, el público se deleitó con Luis Bertolotti y Taragüí Trío, mientras que Miguel Figueroa, Espuelas de Plata y Pedrito Saavedra, musicalizaron la pista de baile Tarragó Ros. El toque particular lo dio Juliano Javosky, un chamamecero de Rio Grande do Sul.

Julián Páez -El Diario de Paraná- DESDE FEDERAL (FOTOS DANIEL CRISTINA)

Oriundo de San Justo, Santa Fe, con 11 años, Enzo Galván tuvo gestos risueños y amables al momento de expresar su alegría por recibir el premio Revelación de manos del intendente de Federal Juan Carlos Lucchessi. Con un elegante traje que combinó con su profesionalismo a la hora de ejecutar los acordes, alzó la magnífica escultura en madera de Cachencho que había recibido como premio. "Aunque no ganara, igual estaría contento de estar en el escenario Ernesto Montiel", destacó en su mensaje bajo una lluvia de aplausos el viernes, en la noche apertura del Festival Nacional del Chamamé.
El joven y su conjunto Herencia de un Guitarrero tuvieron que competir, entre otros, con Félix Mendoza y los románticos prometeros (de Lomas de Zamora, Buenos Aires), Sueño Musiquero y Las Toscas (ambos de Mercedes, Corrientes, pero ganadores de distintas preselecciones), Maximiliano Diez y su Conjunto (de Calchaquí, de Santa Fe), Cuerdas del Litoral (Villa Constitución, de Santa Fe), La Huella del Chamamé (de Rafaela, de Santa Fe), Los Peregrinos de Santo Tome (de Santo Tomé, Santa Fe), Marito Roldán y su Conjunto (de Concordia), y Esteban Farías y sus bien Maceta (de Avellaneda, Buenos Aires), pertenecientes a las 15 subsedes del Pre Federal organizadas en distintas regiones del país. Cabe destacar que, desde Paraná se presentó el conjunto Chamamé Trío quien por su forma interpretativa, sus instrumentos —flauta traversa, guitarra y contrabajo— fue elogiado y se hizo acreedor de una mención especial en el certamen.
El jurado, compuesto por Dominguito Espinoza, Nelson Maydana y Rubén Rodríguez, decidió que Galván sea finalista junto con Juancito Dening, otro joven acordeonista de Concepción del Uruguay. Cada uno debía interpretar un tema para que los jueces pudieran decidir definitivamente. Denning realizó una lograda versión de Alma Guaraní en un excelente nivel complementado por guitarra y bajo. Pero sería el pequeño Enzo Galván quien, con una pulsación impecable de la polca correntina Gente de Ley, se llevaría la eufórica aprobación del público y el voto del jurado.

APERTURA. "Nace el grito en Federal, entre Palma y Ñandubay, Grito Macho el sapukay y en ancas de alguna brisa, el chamamé se desliza por costas del Gualeguay" son los versos que abren el emotivo telón festivalero en la ciudad del norte entrerriano.
Lo más llamativo fueron los fragmentos de música clásica y luego tecno que por unos instantes descontextualizaron el ambiente ante algunos comentarios y miradas sorprendidas del público. Pero inmediatamente un sonido de chamamé se abrió paso entre los juegos de humo e iluminación que motivaron algunas emociones. En un acontecimiento audiovisual poco común comenzó a sonar el chamamé El Guazuncho y se abrió un doble espectáculo: las parejas del Ballet Municipal Reflejos de Montiel salieron a bailar iluminadas por la impactante exhibición de fuegos artificiales que ofrece Federal todos los años.
Luego de que Mario Alarcón Muñiz recordara a figuras referentes que ya no están —entre ellos, Abel Insaurralde, autor del festival, Roberto Galarza y Julio Lohrman, desaparecidos el año pasado—, dejó la apertura en manos del grupo Taragüí Trío, ganador del certamen Nuevos Valores del año anterior. Entre nervios y emoción que traicionaron la correcta ejecución de algunas notas, los muchachos fueron entregando al público Paraje Bandera Bajada, Canto, La Calandria y la Bailanta, canciones de un dulce y cadencioso repertorio que otros grupos como Integración han extraído de la escuela estilística del maestro Isaco Abitbol, que influenciara a tantos chamameceros a través de los años.
Este clima, que el público aplaudió respetuosamente, fue nuevamente encendido por el bandoneonista Luis Bertolotti. El Rancho e´ la Cambicha, La Calandria y El Carretel, comenzaron a sonar como un símbolo de encuentro con las viejas raíces ancestrales.

TARRAGOSEANDO. El toque bailantero fue puesto, entre otros, por Miguel Figueroa y su Conjunto, que hizo llenar hasta los apretujones la pista de baile Tarragó Ros. En medio de un dificultoso tránsito por esa bailanta, los paisanos hacían sonar orgullosamente sus espuelas al lado de quienes prefirieron bailar descalzos para mayor comodidad. "El Festival Nacional del Chamamé es algo que espero de un año a otro. Estoy recorriendo otros, pero me voy tranquilo por haber pisado el escenario Ernesto Montiel", comentó Figueroa al dialogar con EL DIARIO.
Un gran atractivo para la noche rompió el clima tradicional que se debatía entre estilos para bailar y otros para escuchar. Juliano Javosky, músico e investigador brasilero de Rio Grande do Sul, entretuvo al público interpretando temas argentinos y de su autoría. Cayeron muy bien dentro del público las interpretaciones a dúo de Estancia San Blas y O´ Bandera, ya que fueron respondidas con enérgicos aplausos y sapukays que brotaron del medio de las plateas, en una ruptura de las fronteras geográficas y el deseo de compartir la cultura guaraní que hermanan históricamente a Brasil y Argentina.
En el tramo final de la noche, la línea tarragosera fue retomada por Espuelas de plata, un grupo con 19 años de trayectoria demostrada en la profesionalidad de sus interpretaciones y en la capacidad para entretener al público.
Pero sería Pedrito Saavedra el encargado de poner el broche de oro para quienes querían amanecer bailando en la pista. Finalmente, el punto final se puso a las 5.10 de la mañana para quienes, con resignación, se retiraron, algunos a seguir trasnochando en otro rincón de Federal, y otros a soñar con la tarde de bailantas en el camping municipal y la noche inaugural del sábado.


El anillo de oro

Enzo Galván es nieto de Tito Galván, el desaparecido ejecutor de guitarra y guitarrón, siguiendo la referencia que realizó sobre el escenario Alarcón Muñiz. Participó de las primeras ediciones del Festival del Chamamé de Federal, que se realiza desde 1976. De allí surgió la iniciativa de bautizar al conjunto del joven como Herencia de un Guitarrero.
Tito supo acompañar durante mucho tiempo al pionero Avelino Flores (integrante del Trébol de Ases y padre del renovador dúo Rudi y Nini). "Mi abuelo", contó a EL DIARIO el niño Revelación 2009, "me hacía escuchar mucho chamamé y un día me preguntó si me gustaba. Yo le dije que sí y, al otro día, vendió un anillo de oro que tenía para comprarme el acordeón con el que estoy tocando".
Desde el momento en que le dijo a Enzo "te traje un regalo" y le puso el acordeón en su pequeña falda, Tito llevó a su nieto a aprender una o dos veces por semana con Teófilo Chauderon, otros de los conocidos referentes del acordeón.
La posta que Enzo recibió de su abuelo constituyó una de los más conmovedores gestos vinculados a la pasión de una familia por la música del Litoral.

 
 
 
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