¿Por qué los censos son fundamentales para un país?

Esta semana se realizará la encuesta a todos los hogares del país y el INDEC ya adelantó que participarán más de 600 mil personas. Un repaso por los últimos 3 realizados.



(TN)

Este miércoles 18 de mayo se realizará el censo. Ese día, miles de censistas irán puerta por puerta para visitar todas las viviendas del país, realizando entrevistas presenciales a quienes no hayan completado el cuestionario digital y solicitando el comprobante de finalización a quienes sí hayan elegido esa modalidad.

El INDEC informa que participarán más de 600 mil personas, entre censistas urbanos y rurales, coordinadores nacionales y provinciales y otros puestos que integran la estructura censal. Se trata de un operativo que requiere de un muy laborioso esfuerzo de planificación y ejecución.

Los censos son instrumentos fundamentales para que los países puedan comprender mejor lo que son. En ese sentido, es como mirarse al espejo. Obviamente, este espejo está distorsionado por las metodologías, cuestionarios y procedimientos que deciden utilizarse para recopilar la información, como ocurre con cualquier sondeo de opinión pública. De hecho, un censo puede ser pensado como una encuesta a una escala gigantesca, a punto tal de que busca llegar a todos los ciudadanos que habitan en un país.

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Un censo no solo nos dice cuántos somos, sino que brinda información demográfica mucho más amplia y fundamental. Es decir, datos estadísticos que permiten conocer qué tipo de sociedad tenemos, cómo nos organizamos, dónde vivimos, de qué trabajamos, entre otras cosas. Todo esto sirve para explorar la evolución a través del tiempo y tomar decisiones, tanto públicas como privadas.

Cuando el Estado construye viviendas populares, crea nuevas escuelas, rutas u hospitales o implementa políticas sociales; cuando un grupo de inversionistas decide edificar un nuevo shopping o un empresario busca sacar a la venta un nuevo producto es preciso conocer qué tipo de sociedad existe, su poder adquisitivo, su distribución y sus necesidades. Sin información, estas y otras decisiones se toman a ciegas y la planificación se torna imposible.

De hecho, la historia del Estado está íntimamente relacionada a la recopilación de información. La palabra “estadística” proviene del término alemán “statistik”, derivado a su vez del italiano “statista” (es decir, “hombre de Estado”). La palabra alemana “statistik” fue introducida por primera vez en 1749 por quien es conocido como el padre de la estadística, Gottfried Achenwell, y se refería al análisis de los datos del Estado (es decir, la estadística como la “ciencia del Estado”).

Tener datos confiables y precisos es fundamental para que los gobiernos puedan desarrollar sus actividades de manera eficiente, de allí su estrecha relación. La información es condición necesaria, aunque no suficiente para que eso suceda. ¿Significa esto que la calidad de la política pública mejorará significativamente si el censo 2022 resulta exitoso? Evidentemente no, dado que las deficiencias de la gestión gubernamental son muchos más profundas y multicausales. Sin embargo, si la Argentina se propusiera hoy hacer buena política pública, no podría hacerlo porque cuenta con información de mala calidad.

Es lamentable que así sea, dado que Argentina supo ser durante mucho tiempo uno de los países con mayor prestigio en América Latina en lo que refiere a la credibilidad de los datos estadísticos y la capacidad de sus recursos humanos especializados.

El primer censo data de 1869, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, y marcó un hito en la estadística de nuestro país. El interés de Sarmiento por la educación se reflejó en la pregunta “¿sabe leer y escribir?”. Una rica tradición sociológica, con el impulso dado por Gino Germani, sirvieron para consolidar durante el siglo XX el prestigio de la Argentina en la materia. El 25 de enero de 1968 se creó el INDEC, aunque sus antecedentes pueden rastrearse antes, con la Dirección Nacional del Servicio Estadístico de 1951. A partir de 2007, el INDEC fue intervenido y perdió la credibilidad que había construido en los años anteriores. Casualmente, Alberto Fernández era el jefe de Gabinete cuando esto sucedió.

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Hasta el de 2010, se hicieron en total diez censos. Desde el regreso a la democracia, se realizaron tres: 1991, 2001 y 2010. Supuestamente deberían realizarse cada 10 años, pero por diferentes problemas presupuestarios e institucionales, y ahora por la pandemia, esta regla no pudo cumplirse. Estos tres censos coincidieron con contextos extremadamente complejos.

El de 1991, durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, se realizó cuando la Argentina recién estaba ingresando a la etapa de la estabilidad económica, con una convertibilidad que acababa de nacer. El de 2001 se hizo en noviembre, en la antesala de la crisis. Aquel censo se llevó a cabo en medio de grandes huelgas de docentes, quienes en ese momento actuaban como censistas. Por los problemas que atravesaba el país era de esperar que la calidad de los datos recogidos dejase dudas. Por último, el censo de 2010 se efectuó con el INDEC ya intervenido y coincidió con la muerte de Néstor Kirchner, un día en el que la Argentina estaba conmocionada por esta inesperada noticia.

En los censos de 1991 y 2010 se utilizó una técnica de muestreo en las ciudades de más de 100.000 habitantes. Se utilizaron dos cuestionarios, uno básico que se aplicó a toda la población, y otro ampliado, para la muestra. A partir de la muestra se dedujeron luego los resultados para el resto de los habitantes de los grandes centros urbanos. Es una buena noticia que para este censo no se utilice la técnica de muestreo y se le formulen las mismas preguntas a toda la población mediante un cuestionario únicoEsto permitirá obtener datos más confiables.

Como todo lo que se relaciona al poder del Estado, en Argentina el censo también genera sospechas. Hay personas que creen que el gobierno del Frente de Todos podría usar los datos en su propio beneficio, para controlar a la población o cobrar más impuestos. Todo esto es parte de un clima de época, en el que las sospechas están a la orden del día.

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Sin embargo, hay que recordar que el INDEC recuperó la credibilidad y el profesionalismo con Jorge Todesca, primero, y Marco Lavagna, después. Lo ponen de manifiesto las cifras de la inflación: a pesar de que se ha disparado en los últimos meses, nadie duda de los datos que el propio Estado ofrece. Por suerte la etapa oscura del INDEC kirchnerista ya se ha dejado atrás.

'JUNTOS POR FEDERAL' 2/6/2022. INAUGURACIÓN LOCAL - PRESENTACIÓN PROYECTOS DE GOBIERNO.