29 marzo 2022

Advierten que faltan gasoil y GNC

CRISIS ENERGÉTICA

Ponen un límite de compra de 15 litros de gasoil por auto. En el interior aplican cupos; el desabastecimiento podría alcanzar a las garrafas. El 30% es importado y por la guerra el precio subió. Hay temor por un eventual desabastecimiento.

Impacto en la producción. Las estaciones cargarán solo 15 litros de gasoil por cliente. Dicen que el precio del combustible está atrasado.

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Al igual que con el gas de red, el gas en garrafa tendría un aumento del 20%.

El salto de los precios internacionales del petróleo y el gas puso en alerta al sector energético. En el interior, ya se aplican cupos a la venta de gasoil y hay faltantes de GNc en las provincias del norte, que podrían extenderse. También se espera que el desabastecimiento alcance a las garrafas, mientras la industria anticipa cortes de gas para el invierno.


La disparada del precio internacional del gas puso en alerta a todo el sector energético. No solo se espera que haya cortes de suministro en las industrias el próximo invierno, sino que ya se establecieron cupos a la venta de gasoil en el interior del país y se advierte sobre posibles faltantes de garrafas de gas y de GNC.


Luego de que el Gobierno autorizó un aumento del 20% en las facturas de gas desde este mes, las próximas empresas que están a la espera de una actualización son las que producen, fraccionan y distribuyen las garrafas de gas. En los próximos 10 días se espera que haya novedades para este sector, que cree que recibirá también un incremento del 20%. Actualmente, una garrafa de 10 kilos (kg) cuesta $506 en la provincia de Buenos Aires, mientras que la de 12 kg vale $608 y la de 15 kg, $760.


Una familia tipo (dos adultos y dos menores) consume en promedio en el área metropolitana (AMBA) dos garrafas al mes, que aumentan a entre tres y cuatro en el invierno. En el país, alrededor de cinco millones de familias se calefaccionan con garrafas de gas, de las cuales la mitad recibe el subsidio de alrededor de $414 del programa Hogar, que varía según el tamaño del grupo familiar, la zona de residencia y la época del año.


Adicionalmente, desde el año pasado la Secretaría de Energía también subsidia a las tres partes de la cadena de producción de las garrafas: las productoras de gas, las que las fraccionan y las que la distribuyen. A cada sector le transfiere un 20% del precio regulado que fija la cartera energética. Aun con los subsidios del Estado, los tres segmentos de la cadena trabajan a pérdida. Por caso, los distribuidores tienen un costo de operación de $471 (que subirá a $498 el mes próximo cuando se actualicen las revisiones paritarias) y los ingresos que reciben entre el precio de venta y el subsidio es de $286, por lo tanto, no llegan a cubrir sus costos y operan a pérdida.


“Por cada garrafa que vendo, pierdo $200. Esta pérdida la estoy cubriendo con no amortizar los vehículos, no comprar envases y con endeudamiento. En vistas al próximo invierno, de continuar así la situación, se verá muy afectado el abastecimiento. Tampoco hay camiones; aunque hoy tengamos la plata, gran parte de los vehículos se hacen con componentes importados y las compañías no tienen productos”, explicó Carlos Pulella, gerente de la Cámara Argentina de Distribuidores de Gas Licuado (Cadigas).


Según la ley 26.020, el precio de la garrafa debería actualizarse cada seis meses, pero el año pasado tuvo un incremento escalonado en tres meses de 21%, muy por debajo de la inflación anual de 50,9%.


En el segmento de fraccionado, la pérdida por garrafa de 10 kg es de $250. “La pérdida operativa es de $300. Hay otros negocios que tienen más rentabilidad, como el granel [tanques para la industria], que permiten compensar la pérdida. Pero no es lógico que estemos subsidiando a los consumidores. Si esto continúa así, no se podrá mantener el negocio. La mayor parte del gas licuado se produce en Bahía Blanca y en las refinerías de la zona del AMBA. El transporte más el costo del gas hace que no se cubra el precio autorizado de venta en las provincias del norte”, indicó Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentina de Gas Licuado (Cegla).


Cupos para el gasoil


La cámara que agrupa a las estaciones de servicio admitió que se están aplicando cupos a la venta de gasoil porque las petroleras están limitando el abastecimiento. “Poner un cupo es sinónimo de no tener combustible. Las compañías petroleras están desabasteciendo el mercado interno de las estaciones y, por ende, de los consumidores. Encima se viene la cosecha [época en la cual aumenta el consumo de gasoil]. Esto es más de lo mismo, todos los años pasa lo mismo con diferentes gobiernos”, indicó Gabriel Boronori, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha).


Las estaciones de servicio justifican que aplican los cupos porque las petroleras están restringiendo las ventas, en especial en productos premium. “Si las estaciones ponen cupos es porque no reciben producto de las petroleras, especialmente gasoil y diésel. En la ciudad de Buenos Aires no se nota, pues el consumo de gasoil es limitado, pero más allá del área metropolitana ya parece que no habrá provisión suficiente en el interior del país. Otra restricción que empieza a sentirse es en el GNC, en especial en las provincias del noroeste argentino, que reciben gas de Bolivia, ya que ese país está limitando su entrega a la mitad de lo habitual”, explicó, por su parte, Guillermo Lego, gerente de Cecha.


La falta de gasoil fue advertida la semana pasada por la petrolera Raízen, que tiene la licencia de las estaciones Shell. Teófilo Lacroze, presidente de la compañía en la Argentina, explicó que alrededor del 30% del diésel que se consume en el país es importado y que las petroleras compran del exterior lo mínimo y necesario para abastecer las bocas de expendio con contratos, ya que el precio internacional refleja un barril de US$110, mientras que los valores en surtidor de los combustibles están atados a un precio criollo de alrededor de US$58. Las estaciones de servicio sin bandera, por lo tanto, son las más afectadas, donde hay 1047 bocas, casi el 20% del total.


La situación con el gasoil también se replica en el mercado mayorista de gas, donde las empresas comercializadoras prefieren romper contratos donde están obligadas a vender a un precio de US$3,5 el millón de BTU, para ofertar el gas a US$10 en el mercado spot, como reveló el portal Econojournal.


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Ponen un límite de compra de 15 litros de gasoil por auto.

El 30% es importado y por la guerra el precio subió. Hay temor por un eventual desabastecimiento.

Impacto en la producción. Las estaciones cargarán solo 15 litros de gasoil por cliente. Dicen que el precio del combustible está atrasado,


El desabastecimiento de gasoil comienza a golpear directamente entre los usuarios. Las estaciones de servicio avisaron que ya corre un cupo de 15 litros por cliente.


“Hace tres meses que venimos avisando por todos los medios que esto iba a pasar. Hoy en las estaciones estamos operando con sistema de cupo, podemos vender 15 litros de gasoil por cliente”, expresó Gabriel Bornoroni, el presidente de CECHA, una de las principales cámaras de estaciones de servicio.


“Esto no sólo afecta a las estaciones, que operamos a pérdida desde hace años, sino a toda la cadena productiva. En estas condiciones, no está garantizado el combustible para levantar la cosecha”, manifestó en un comunicado.


Según el sector, el precio del gasoil posee un atraso del 32% en relación al precio que debería tener.


Tras la caída de ventas en 2020 y 2021, las estaciones de servicio se están recuperando en ventas. Pero la mayor demanda de gasoil es una complicación. Según las petroleras, casi un 30% del gasoil que se despacha en el país es importado.


El componente importado es mayor en el gasoil premium, según ejecutivos de la industria.


“Es urgente que el Gobierno convoque a todos los actores del sector y busquemos soluciones para garantizar su normal funcionamiento”, expresaron los representantes de las estaciones.


Las petroleras vienen esquivando definiciones sobre la situación del gasoil. En privado, reconocen preocupación por la situación.


En febrero las estaciones de servicio estuvieron con niveles de venta que son 2% superiores a los de hace dos años. Eso habla de cierta recuperación. Sin embargo, la cámara Cecha indica que aún están casi un 5% por debajo en relación a abril de 2018, al que consideran el momento de inicio de la recesión.


Con el precio del barril de petróleo por arriba de los US$ 110, los valores de los combustibles aumentaron entre un 20% y 24% en los surtidores locales entre febrero y marzo.


El barril de petróleo crudo subió un 45% por el conflicto bélico, llegando a US$ 130, el mayor valor desde 2014. Los precios de los combustibles están subiendo en todo el mundo. En Estados Unidos, ya están un 50% por arriba que hace un año. Hasta algunos gobernadores proponen un recorte de impuestos para que el impacto sea menor en los consumidores.


La demanda de naftas viene muy robusta y ya superó los niveles prepandemia. En enero de 2022, el mercado de naftas súper ya era un 5% más grande que en 2021, el de premium creció un 28,4%, las ventas de gasoil superaron un 8,7% a las que tenían en 2021, y el de gasoil premium también mejoró un 24,6%.


YPF y el resto de las petroleras mantuvieron el precio de los combustibles congelados desde mayo de 2021 hasta febrero de 2022. Eso generó la sensación en muchos consumidores que la nafta estaba “barata” en relación a otros precios.


Los estacioneros consideran que hay un retraso en los precios del 32%. “A la recesión y la pandemia es necesario sumarle otras causas que explican la crisis: la fuerte inflación, el aumento de costos, las discusiones paritarias con un techo alto y el atraso en los precios en los surtidores se convirtieron en un combo explosivo que cada día drena las posibilidades de supervivencia de las 5 mil estaciones que operan en el país.


Los combustibles argentinos están entre las más baratos de todos sus países vecinos, con excepción de Bolivia.


“Esperamos seguir ajustando los precios en el surtidor en una forma probada y sostenible en una forma que contrarreste la depreciación del tipo de cambio, mientras a la vez trata de reducir -al menos parcialmente la diferencia entre la cotización local del petróleo y la cotización”, dijo Sergio Affronti, CEO de YPF, en una conferencia con inversores. Las petroleras locales reciben casi 60 dólares por cada barril de petróleo.