04 enero 2022

La bajante del Paraná encendió todas las alarmas en el Litoral argentino

ESCASEZ HÍDRICA / Se encienden alarmas por otra bajante del río Paraná. Perdió más de 1,5 metros; están en riesgo la navegación y la provisión de agua.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) consignó en un informe: el último pronóstico trimestral, que cubre hasta marzo de 2022, habla de lluvias inferiores entre un 40% y un 50% a los valores normales para todas las provincias que comparten la cuenca del Paraná (Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires), con temperaturas esperadas que serán entre un 40% y un 50% más elevadas que los promedios históricos.



Marcelo manera
En Rosario, el río pasó de 1,56 a -0,15 metros

ROSARIO.– Con niveles de altura que volvieron a perforar el cero en el hidrómetro del puerto rosarino, la bajante del Paraná encendió todas las alarmas en el Litoral argentino, otra vez bajo fuerte presión por la pérdida de caudal del río. Pasó de medir 1,56 metros el 8 de noviembre a -0,15 ayer en esta ciudad, con una proyección que indica una marca peor para la semana que viene. Una merma considerable que se da en el proceso de una bajante prolongadísima, que comenzó a finales de 2019 y que todavía no parece llegar a su fin. A esta altura del año, según los promedios históricos, el Paraná debería medir 3,14 metros en Rosario.

La escasez de agua genera múltiples problemas tanto para los usos humanos del río, como la navegación comercial y deportiva y la provisión de agua dulce para potabilizar, como para el ecosistema, afectado por incendios interminables que en los dos últimos años afectaron el 40% del territorio del Delta.

A esto hay que agregar las altas temperaturas propias de los meses de verano, que vienen acompañadas de una suba del consumo de agua y de mayor presencia de personas en las costas y en la zona de islas.

Según el Instituto Nacional del Agua (INA), toda la zona del Litoral está en “alerta por bajante”. “Prevalecerá próximamente una condición general de disminución de los caudales entrantes al tramo argentino del río Paraná y los niveles fluviales continuarán en la franja de aguas bajas. La tendencia climática al 28 de febrero es aún desfavorable”, dice el último pronóstico, que fue actualizado el 29 de diciembre.

Juan Borus, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del INA, explicó que lo que ocurre ahora es la continuidad de lo que empezó en marzo pasado. “Esto va a continuar en niveles bajísimos y no hay muchas razones para ser optimistas en el corto plazo. No se pueden esperar cambios significativos, ya que en la alta cuenca en Brasil las perspectivas hablan de lluvias con suerte normales, pero precisaríamos que sean superiores al promedio histórico para normalizar algo”.

Para el experto la bajante muy probablemente seguirá “todo el verano y hasta principios del otoño”, aunque la alta variabilidad climática “hace difícil hacer previsiones con certezas absolutas. Toda la Cuenca del Plata está en situación de aguas bajas, algo muy poco frecuente. En casi todos lados estamos tres metros y medio por debajo de los valores promedio”, agregó.

Desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) tampoco llegan buenas noticias: el último pronóstico trimestral, que cubre hasta marzo de 2022, habla de lluvias inferiores entre un 40% y un 50% a los valores normales para todas las provincias que comparten la cuenca del Paraná (Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires), con temperaturas esperadas que serán entre un 40% y un 50% más elevadas que los promedios históricos.

Paralelamente, prevalece en el sur de América del Sur el fenómeno La Niña, que se traduce en condiciones para el clima más secas que las normales.

Un verano complicado

Ir al río o a las islas del Delta durante los meses de verano es una actividad recreativa muy habitual en todas las ciudades ribereñas a lo largo del Paraná. Frente a Rosario hay decenas de paradores a los que se accede en kayak o en lancha, y la ciudad cuenta también con playas en su costanera norte. Pero la escasa cantidad de agua puso en alerta a las autoridades, que recomiendan máxima precaución a la hora de ingresar o transitar el río.

Desde Defensa Civil recomendaron a los bañistas bañarse en aguas permitidas que estén dentro del boyado y con presencia de guardavidas: “Los lugares no permitidos generan un riesgo muy grande, porque en este momento a poca distancia de la costa se encuentran grandes profundidades”, explicaron.

Para los navegantes, a las recomendaciones habituales, como el uso del chaleco salvavidas, se sumó el consejo de manejar a una velocidad prudencial: “Hay que evitar las altas velocidades y navegar cerca de la costa para no chocar contra bancos de arena o troncos de árboles, que a causa de la bajante empiezan a aparecer y a generar riesgo”, agregaron desde esa dependencia.

Los problemas para la provisión de agua dulce han sido una constante en la región en el último año. De hecho, una parte importante del monto que le correspondió a Santa Fe por la declaración de la emergencia hídrica por parte de la Nación en julio pasado (unos 170 millones de pesos) fue usada para mejorar los equipos de captación de agua.

Aun así, en un escenario de bajante renovada y de altísimas temperaturas, durante los últimos días desde Aguas Santafesinas y desde el gobierno provincial lanzaron recomendaciones para un uso responsable del servicio: “Aguas Santafesinas recuerda la necesidad de realizar un uso responsable y solidario del agua potable, ya que la alta demanda puede llevar a un consumo por encima de su capacidad de producción. La empresa está trabajando con toda la disponibilidad de sus sistemas de captación, potabilización y distribución de agua potable”, avisaron desde esa empresa.

También pidieron postergar actividades que consumen mucha agua, como el lavado de autos y veredas, el regado de jardines, lavar la ropa o llenar o renovar el agua de piletas. Una pileta de lona llena de 3000 litros, equivale al consumo diario de agua potable de 25 personas.

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