21 septiembre 2021

Crónica de una derrota anunciada

OPINIÓN / ESCRIBE GONZALO ANDRÉS GUTIÉRREZ.

El domingo 12 (/9/2021), el Partido Justicialista, en el que he militado con distinta intensidad en los últimos veintiocho años,  sufrió una contundente derrota  en las elecciones legislativas.

Cada militante, desde su respetable perspectiva, entendió que ello obedeció a causas diversas. 

Seguramente, el desfavorable contexto nacional, con una economía con problemas estructurales de vieja data, gravitó en el ánimo de los votantes, en mayor medida.

Cierto, en nuestro caso, no se habría plebiscitado de modo determinante la gestión de la senadora y del Intendente.

Pero creo, que en lo provincial, gravitó el hartazgo a un esquema que, desde hace tiempo, no depara beneficios tangibles a los entrerrianos. Creo que hoy, aquellos sectores mayoritarios del progresismo, del que el PJ fue siempre su exponente, está consolidado. Pero no es menos cierto que, en esta elección, no se han sentido representados por nuestro partido, hoy, un "sello de goma" que solo le sirve a los intereses de unos pocos.

Basta con admitir que quien fuera presidente de la Cámara de Diputados, mandamás de hecho del Ministerio de Salud, quien debía defender los intereses de los trabajadores (U.P.C.N.), admite, para zafar de una condena segura, haberse enriquecido a costa del Estado. 

En ese contexto, las banderas del justicialismo están tiradas en la calle. Y el sello del P.J., utilizado por una burocracia conformada por parte del sector político que no quiere "largar la teta", cuatro o cinco empresarios de la construcción, "curreros" y socios privilegiados del sistema, avalados e indultados por una parte de la justicia, indulgentes con el sistema, y refractaria a toda idea de cambio.

Basta ver que dos de los máximos tribunos del Superior Tribunal de Justicia, cuando cayeron en desgracia, "prendieron el ventilador", y se despacharon acusando a sus pares de las mismas "tretas y mañas" que a ellos les endilgaron, y determinaron su caída, quedando en evidencia que callaron durante años la corrupción sistémica.   

Por lo demás, debates de ideas no hubo. Tampoco internas que permitan la participación genuina de la militancia. 

Sí, evidente, la pervivencia de las élites políticas provinciales, los cacicazgos de familia, donde los candidatos, si no son Cresto, son Solanas, o Romeros, prendidos como garrapatas, conformando listas que se hicieron "a dedo", sin la participación de los militantes.

En la última, los candidatos fueron esos, los de siempre. Cresto, Galliard, sobrina de Urribarri, Brenda Ullman, nuera de Kueider, todos ungidos por prerrogativas de sangre.  

Tampoco hubo méritos en nuestras latitudes montieleras.

Las astronómicas cifras de pobreza y desempleo en Federal, nos agravia e interpela. Ver los otros días la larga cola de jóvenes, peregrinando en el camino a las oficinas de la senadora, en busca de una infructuosa salida laboral, me pareció la más patética y espectral imagen de nuestra decadencia, la foto cruda de la indecencia de los políticos, haciendo abuso de un forzado servilismo, dadivoso y mentiroso. 

Como si fuera poco, la senadora, frente a la crítica, se jactó altanera de tener mandato hasta 2023, y, en idioma coloquial, les mando a decir sin escrúpulos "…que le chupen bien….", sabedora de que los funcionarios locales, en su mayoría "aplaudidores a cuerda", le tienen terror.

Bastó escuchar a la candidata Galliard, en su única visita a Federal, previo a las elecciones, sostener que a la senadora los funcionarios provinciales y nacionales le "tenían miedo".

Se ve que no todos le tienen miedo. Al menos los de Vialidad y Salud, porque los puentes siguen en el suelo, los caminos en pésimo estado, las prestaciones de salud, en su peor momento, y la "crotera", en todos lados.

Los que sí le tuvieron miedo fueron quienes le aplicaron la vacuna del COVID, sorteando los turnos para el común de los entrerrianos, dándole el salvoconducto oligárquico, vetado y perverso para los ciudadanos comunes.

También habrían tenido miedo quienes le acomodaron los hijos en IOSPER y otras reparticiones, evitándoles tener que hacer la cola suplicante, como tuvieron que hacer muchos jóvenes federalenses en estos días. 

El terror a la senadora por parte de los funcionarios, y cortesanos de alto rango del Partido, es infinitamente más profundo que el miedo que debería producirles la pobreza y la falta de futuro que mutila a nuestros jóvenes federalenses.

Por mi parte, le tengo terror a seguir viendo que no está en la agenda pública, ni es bandera de nuestro Partido, la derogación de las jubilaciones de privilegio en nuestra provincia, la definitiva consagración de la carrera administrativa de quienes trabajan en el Estado, el fomento de la actividad productiva para la creación de trabajo genuino, el saneamiento de la precarización laboral en la administración pública, entre otras tantas expresiones de progresismo.

Para que se entienda, … faltó peronismo.

Frente a ese cuadro, no faltó en los días posteriores a la derrota, quien, con el afán de tapar el sol con la mano, y de responsabilizar a otros del fracaso, instó a los militantes a "fiscalizar la actitud de quienes no participan". 

¿Será eso el fascismo del siglo XXI?.