Docentes nucleados en Agmer harán asambleas el 11 de octubre


Las asambleas de dos horas por turno serán para reclamar la modificación del cronograma de pago haberes y debatir "los peligros del operativo nacional de evaluación Aprender 2016".


La Comisión Directiva Central (CDC) de AGMER convocó a una jornada de asambleas en toda la provincia, de dos horas por turno, para el martes 11 de octubre, en las que se expresará "el malestar de la docencia por el cronograma de pagos y se pondrá en debate el operativo nacional de evaluación que impulsa el Ministerio de Educación de la Nación".

La jornada expresará "la exigencia ya planteada por AGMER de una inmediata modificación del cronograma dispuesto por el Gobierno provincial, que se extiende mucho más allá del día 10, incumpliendo los plazos establecidos en la normativa vigente", señalaron desde el gremio.

Además, durante las asambleas se pondrá en debate el operativo nacional de evaluación "Aprender 2016" que impulsa el Ministerio de Educación de la Nación y cuya implementación acordó el Consejo General de Educación de la provincia de Entre Ríos, "considerando los riesgos que el mismo conlleva y sus consecuencias", manifestaron desde el sindicato.

Asimismo, los encuentros que se realizarán en cada escuela de la provincia ratificarán las demandas que AGMER viene sosteniendo "con el plan de lucha que llevamos adelante: la urgente reapertura de la paritaria salarial y la derogación de las resoluciones emanadas del CGE que implican ajuste en el sistema educativo y presiones a los directivos".

Con el fin de aportar a la discusión, la Comisión Directiva Central de AGMER enviará material para el debate y la difusión de los "riesgos que conlleva el operativo nacional de evaluación".

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La agrupación docente "Rojo y Negro" reiteró su rechazo a la prueba Aprender

"Estas evaluaciones del operativo Aprender 2016 son estandarizadas, no contemplan las diferentes realidades y contextos educativos ni las particularidades de cada alumno", advirtieron a través de un comunicado.

La agrupación docente "Rojo y Negro 1º de Mayo" a través de la Escuela de Formación Pedagógico, Político y Sindical `Susana Peta Acevedo´ emitió un documento en el que reitera su rechazo a la Evaluación Nacional Aprender que se realizará el próximo 18 y 19 octubre a estudiantes de todo el país. 

La Rojo y Negro se opone a las "pruebas estandarizadas" según la entidad denuncia, proveniente de "organismos internacionales". 

"Estas evaluaciones del operativo Aprender 2016 son estandarizadas, no contemplan las diferentes realidades y contextos educativos ni las particularidades de cada alumno. No conciben a la educación como un proceso sino como un momento medible mediante estadísticas", sostiene la agrupación docente. 

Para la agrupación docente, la creación del Instituto de Evaluación pretende "constituirse como organismo disciplinador y flexibilizador de las condiciones laborales y profundizar la fragmentación del sistema entre escuelas para ricos y pobres".

A continuación, el texto completo: 

La Evaluación Nacional Aprender que el próximo 18 y 19 octubre comprenderá a 1.380.000 estudiantes del país es un emergente más de un doble proceso que atraviesa Argentina y América Latina: degradación de la educación pública y acometida contra el conocimiento social e históricamente acumulado.

Los operativos de evaluación, sea de docentes o de estudiantes, ponen en juego el concepto de calidad educativa. En lugar de ser parte de políticas educativas a largo plazo, se utilizan instrumentos recomendados por organismos internacionales que llegaron a paquete cerrado para ser aplicados. La receta es mundial, evalúan para controlar salarios y curricula.

La calidad educativa no pasa sólo por lo que hace un docente en clase, sino que alcanza a todas las condiciones del sistema educativo y al lugar que la sociedad brinda al conocimiento y a la educación. Nada de esto puede ser medible mediante pruebas estandarizadas.

Los criterios que priman en estas pruebas generalmente son utilitaristas donde la educación se asemeja a procesos de programación para lograr sujetos autosuficientes, individualistas, objetivos predecibles y con limitados conocimientos de cultura general. De esta manera se forman ciudadanos con facilidad para ser conducidos, sin preguntar hacia donde ni para qué, con una formación fragmentada y limitada, es decir trabajadores mecanizados formados para ser simples ejecutores.

Esta concepción se traslada a los docentes, ejecutores de políticas educativas gerenciadas que se aplican a la lógica del mercado cuya eficiencia y eficacia son cuantificables, clasificables, premiables o punibles según las reglas de la productividad.

Cabe también preguntarse: ¿por qué evaluar aprendizajes en sólo cuatro áreas? Siguiendo al Banco Mundial y la OCDE, el macrismo y sus antecesores nos plantea una evaluación estandarizada en dos áreas cognitivas: el pensamiento lógico matemático y la lectoescritura. Un área informativa, de conocimientos sobre ciencias. Y otra área instrumental, referida al uso de tecnología.

De esta manera, tal como venimos sosteniendo, los demás aprendizajes aparecen como de segundo orden. Y se ubican como accesorios todos los saberes o aprendizajes que promueve el desarrollo integral de la persona, individual y social, así como en la construcción de ciudadanía. Esto responde a un modelo económico-social que apunta a adecuar la educación a la reestructuración de la economía argentina al contexto de crisis del sistema capitalista mundial que nos relega a la exportación de materias primas con escaso valor agregado, algo que no demanda adiestrar ampliamente en nuevos conocimientos y capacidades sino preparar en saberes básicos, acordes al modelo agro exportador, extractivista y de servicios vigente.

El problema no es en sí la evaluación, sino qué evaluamos y a quiénes. 

Estas evaluaciones del operativo Aprender 2016 son estandarizadas, no contemplan las diferentes realidades y contextos educativos ni las particularidades de cada alumno. No conciben a la educación como un proceso sino como un momento medible mediante estadísticas
Son externas, es decir, han sido confeccionadas por personal sin contacto con la realidad de las escuelas. Directivos y docentes sólo son convocados para distribuir formularios y garantizar que las pruebas se realicen.

Los docentes y estudiantes somos sólo objetos de estudio y ejecutores de políticas que fijan funcionarios y tecnócratas, siguiendo los lineamientos del Banco Mundial.

Promueven una "cultura de la evaluación" que fomenta que los docentes prioricen sólo aquellas habilidades operatorias y los contenidos que se evaluarán para lograr mejores resultados.

Carecen de todo fundamento científico, se utiliza el método múltiple choise, un método conductista muy cuestionado en pedagogía que no se utiliza regularmente en las escuelas, no forma parte de ningún lineamiento curricular y genera la posibilidad de responder al azar.
Conciben a la Evaluación como un mecanismo punitivo y un fin en sí mismo.

En síntesis, el Operativo Aprender es contrario a la educación, por su intencionalidad y posibilidades. Porque no evalúa las políticas educativas y es una excusa más para cargar las tintas en los educadores. Cuando los grandes problemas de la escuela pública son la falta de presupuesto y la magra retribución a los docentes; junto a los diseños orientados a una educación dictada por el mercado.

Los Trabajadores de la Educación rechazamos la creación del Instituto de Evaluación que, lejos de mejorar la educación, intenta constituirse como organismo disciplinador y flexibilizador de las condiciones laborales y profundizar la fragmentación del sistema entre escuelas para ricos y pobres.

Por eso proponemos la necesidad de una evaluación social de las políticas educativas. Porque somos los docentes, padres y estudiantes quienes debemos evaluar al sistema educativo y a los funcionarios y gobiernos que determinan las políticas anti educativas desde hace décadas. 

Así la comunidad educativa podrá evaluar sobre la infraestructura y el mantenimiento edilicio; sobre el presupuesto y los subsidios a los privados; comedores y becas; sobre el personal y una evaluación acorde al Estatuto; la capacitación en servicio; la política salarial y condiciones de trabajo; lo curricular y la planificación; matrícula estatal/privada; índices de promoción, repitencia, sobreedad y formación docente.

Reafirmamos la convocatoria a todos los trabajadores de la educación a impulsar todas las instancias de debate, reflexión, resolución y acción en defensa de la escuela pública. 

Como educadores responderemos a esta evaluación con nuestra evaluación. Los problemas educativos no se resolverán evaluando nuestros estudiantes y nuestra labor sino evaluando las políticas educativas de las últimas décadas.


Con organización, lucha y propuesta es posible derrotar este proyecto contrario a los docentes, los estudiantes y la escuela pública.

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