Venta al paso


En los primeros tiempos, cuando se implementó el programa ‘... Para Todos’, arribaban a Federal camiones con carne, pescado, lácteos, frutas y verduras. Después, los transportes de carga pesada se convirtieron en acoplados, puestos ambulantes con instalación de gacebos. Todo precario, muy precario.

A los carniceros, la Municipalidad les exige condiciones de higiene: azulejado de las paredes de salas debidamente acondicionadas en donde se manipulan los productos que después se exhiben en las vitrinas-conservadoras; delantales y cofias como parte de la indumentaria de los empleados, cédulas de compra de la mercadería que se comercializa.

Personal del área de Bromatología de la Municipalidad de Federal, recorre en forma regular, las carnicerías, supermercados -donde se vende pescado-. Los inspectores controlan los productos que están en las cámaras-heladeras y en el mostrador, como asimismo, si se cumple con las condiciones básicas de higiene.

En los puestos ambulantes los contenedores no son herméticos. El polvo entra más facilmente que los Reyes Magos por el ojo de la cerradura. Las hojas de los árboles, tapizan los improvisados mostradores. Los gérmenes, microbios, pululan sobre las cajas de telgopor.

El local comercial está en la vía pública; sea sobre la colateral en proximidades del polideportivo municipal, en el playón de la ex estación ferroviaria (foto lateral), y en las últimas semanas ya se atrevieron -seguramente con autorización- a ingresar al microcentro (foto superior). Es como si descargaran la mochila, abrieran e instalaran la carpa, eligieran el mejor lugar del camping -en este caso frente a la plaza principal de la ciudad-, prendieran el fogón e invitaran a circunstanciales comensales a degustar la comida.

Se supone que la competencia a los comerciantes locales tributará en la misma proporción que los propietarios de los negocios instalados en la ciudad. Cae de maduro que los controles serán tan estrictos como lo son para con los comercios del rubro que abren sus puertas a diario en la localidad. Si existiera alguna contemplación en cuanto a las exigencias -para que la ley sea pareja-, el tiempo de espera estará expirando.

Mientras tanto, están ahí, como en una feria callejera, con los caballetes y el tablón sobre la vereda, en la calle, vendiendo al paso.

INSTANTÁNEAS URBANAS

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