Aislados monte adentro


























En ocasiones, el muchacho de tez morena calzaba zapatitos azules. Seguramente que con esos mocasines de color no caminaría por el barro ni tampoco se bajaría de su 4x4 si tuviera que colocar unos palos en los huellones para salir de los pantanos. Con los zapatos náuticos tampoco montaría un caballo para recorrer 13, 20, 50 kilómetros desde el apeadero hasta la localidad de Bernardi, Sauce de Luna, o Federal.
Los caminos, en mayo de 2016, están destruidos, no como consecuencia del temporal de agua que se padeció en el mes de abril, sino producto del abandono en que incurrió la gestión del ex jefe de la Zonal II de Vialidad Provincial, Javier Gálvez, tal como lo observó el actual jefe de la DPV-Federal, Javier Poos. 

Los pobladores de los distritos rurales del departamento Federal, están aislados, no literalmente, sino en tiempo real.
No pueden salir de su chacras desde hace casi dos meses. Cuando lo intentan, a caballo, o en tractor, quedan varados. Los caballos se agotan por lo tortuoso del galopar sobre un terreno poceado, ahuellado. Hasta los potentes tractores se incrustan en lodazales, que se asemejan a ciénagas.

Medio siglo atrás (por no remontarse a 100 años), cuando llovía, se estaba sin salir del campo por dos o tres días, a más tardar una semana se demoraba en trasladarse hasta el pueblo, sin embargo, en el siglo 21, la red vial del departamento Federal está peor que cuando todos los caminos eran de tierra. Antes se los conservaba, mantenía, repasaba; ahora, cuando los que residen en el campo ven una máquina vial es como si conocieran a un cartero. 

La gente, en el campo, está "a la buena de Dios". Ante una urgencia, deben afrontar las condiciones en las que está el camino. Si llegaran a destino, lo que es un problema resultaría un tema secundario, y nada cambiaría.
Sólo el resultado fatal de un traslado podría ser motivador de concientización en los funcionarios que tienen responsabilidad en el ejercicio del cargo en el que se desempeñan. La irresponsabilidad que se les atribuye por la desidia, merece ser sancionada.
No es posible que se siga dependiendo de lo que depare el destino cuando la vida de una persona se expone a la intransitabilidad de un camino. 

INSTANTÁNEAS URBANAS

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AGUIRRE Y SU BICICLETA